PRIMUM NON NOCERE = LO PRIMERO ES NO HACER DAÑO

Me surgió la idea de hacer este blog a raíz de lo acaecido con mi hijo Rodrigo Aguirre Camblor, el menor de 7 hermanos.Rodrigo fue víctima de un homicidio provocado por un gravísimo error al que perfectamente se podría llamar "HORROR", de parte de un equipo médico de ocho personas dentro de un quirófano de la Asociación Española de Socorros Mutuos - "La española" - en Montevideo, Uruguay.

Durante una operación menor que duraría 20 minutos y a la que se le aplicaría anestesia local potenciada resultó ser una cirugia desbordada del tiempo previsto.

Lo curioso es que en este equipo de profesionales nadie monitoreó ni siquiera en forma clinica, como estaba reaccionando el paciente. CIRUGÍA SEGURA , SALVA VIDAS.


No aplicaron el principio de Lex Artis (Arte de curar).


Por esta catàstrofe, es que desde ese entonces quisiera en una primera etapa poder lograr concientizar a las personas que trabajan en la medicina, ya que su labor principal es CUIDAR LA VIDA de los pacientes que se ponen en sus manos. En un futuro pienso crear algún tipo de Asociación, que vele por los derechos de las personas para poder tener plena confianza en el Sistema de Salud. Planificar una lucha contra el error médico exige reconocerlo y de esta forma buscar los medios para evitarlo. Lo más importante es decir la verdad, que es la única manera por la que, reflexión mediante, no vuelva a suceder jamás.









lunes 30 de enero de 2012

04 AGO 04 | Notas de un cirujano,lavado de manos para la prevencion de las infeccciones

ÍNDICE 04 AGO 04
04 AGO 04                                                                  

Notas de un cirujano

El lavado de manos para la prevención de las infecciones

Hay que tener en cuenta que muchas de las infecciones de nuestros pacientes pueden ser transmitidas por nosotros mismos.



Habitos
Desarrollo

Una tarde de diciembre pasado paseé por el hospital con Deborah Yokoe, una especialista en infectología y con Susan Marino, una médica en formación técnica. Ellas trabajan en la unidad de control de infecciones y su trabajo es evitar la diseminación de infecciones en el hospital. Tuvieron que lidiar con epidemias de influenza, la enfermedad de los Legionarios, una meningitis bacteriana fatal y una vez el año pasado con un caso que, según la biopsia de cerebro del paciente, pudo haber sido una enfermedad de Creutzfeld-Jacob, una pesadilla porque los procedimientos de rutina de esterilización del instrumental de neurocirugía utilizado no hubieran evitado la transmisión de la infección a otros pacientes. Yokoe y Marino vieron sarampión, la fiebre del Nilo y la tularemia (que es muy contagiosa en los laboratorios de los hospitales). Una vez rastrearon un brote de hepatitis A y encontraron el foco en unos helados. Recientemente hubo en el hospital un rotavirus, una klebsiella multirresistente y, como es habitual en los hospitales, un Staphylococcus aureus meticilino-resistente y un enterococo resistente a la vancomicina.



Sin embargo, me contaban que lo más difícil de su trabajo no era la variedad de gérmenes contagiosos o los miedos del personal a infectarse, ni siquiera la prensa que puede causar pánico en la población. Lo más difícil es conseguir que los médicos hagan lo único que puede limitar la dispersión de una infección: lavarse las manos.

Probaron de todas las maneras: pusieron carteles, reubicaron las canillas, colocaron nuevas canillas e incluso algunas las hicieron automáticas.



Sin embargo, las estadísticas de Yokoe y Marino muestran lo mismo que todos los trabajos: nos lavamos las manos entre un tercio a la mitad de lo que debiéramos. Luego de un apretón de manos con un paciente con secreciones o de sacar un clavo de una herida sucia o de colocar el estetoscopio en un pecho transpirado, la mayoría no nos lavamos las manos. Seguimos y vemos al próximo paciente o escribimos la historia clínica o nos comemos un sándwich.



Esto no es nada nuevo. El último libro de Sherwin Nuland, The Doctors' Plague: Germs, Childbed Fever, and the Strange Story of Ignác Semmelweis, cuenta la historia de un obstetra en Viena que no logra que sus colegas se laven las manos antes de realizar un parto.1 En 1847, a los 28 años, Semmelweis deduce que los médicos son culpables de la fiebre puerperal, la principal causa de muerte materna en los hospitales en esa época, por no lavarse las manos adecuadamente. El ordenó a los médicos lavarse con un cepillo y con antiséptico lo que disminuyó la muerte por fiebre puerperal de un 20 por ciento a un 1 por ciento. Esto probó que tenía razón. Sin embargo, la actitud de sus colegas no cambió. Incluso, algunos médicos se ofendieron por considerar imposible que ellos estuvieran matando a sus pacientes. Finalmente, a Semmelweis lo echaron de su trabajo.



La historia de Semmelweis muestra lo obstinados que somos. Semmelweis no publica su descubrimiento ni intenta demostrarlo en animales. Por el contrario, lo toma como algo personal y ataca a quienes lo critican llamándolos asesinos. Se instaló en Pest, Hungría, luego de perder su trabajo en Viena. Su forma tan agresiva hizo que su gente comenzara a evitarlo e incluso sabotearlo. Semmelweis fue un genio pero también un lunático. Tuvieron que pasar 20 años hasta que Joseph Lister publicara en el Lancet su idea del uso de los antisépticos en una forma más clara, persuasiva y respetuosa.



Ciento treinta años después me pregunto cuando tomaremos conciencia. La cantidad de bacterias en nuestras manos es de 5000 a 5 millones unidades formadoras de colonias por centímetro cuadrado. Las capas de la piel hacen difícil la remoción de estas bacterias incluso con el cepillado y la esterilización es imposible. La peor zona es debajo de las uñas. Es por eso que las guías del Centro para el Control y Prevención de enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention) exige a los médicos que tengan las uñas cortas y que no utilicen uñas postizas.



Artículo comentado por el Dr. Rodolfo Altrudi, editor responsable de IntraMed en la especialidad de Cirugía General.





martes 24 de enero de 2012

El 85% de los chicos tiene materia fecal en sus manos

24 JUL 10

Menores de 12 años, en riesgo

El 85% de los chicos tiene materia fecal en sus manos

Así lo reveló un estudio en niños del Gran Buenos Aires.



Perfil.com



Por Florencia Ballarino



Hisopado. Tomaron muestras entre los dedos y debajo de las uñas.

“Lavarse las manos es como vacunarse a uno mismo”, asegura la epidemióloga Val Curtis, directora del Centro de Higiene de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de la Universidad de Londres, en Inglaterra. “Es la forma más económica y eficaz de mejorar la salud pública. Si todo el mundo usara agua y jabón podríamos evitar un millón de muertes al año”, agrega Curtis, que también es antropóloga y desde hace dos décadas investiga sobre las prácticas de higiene más comunes en las diferentes culturas.



De visita en el país para participar del I Foro Argentino sobre la Prevención de Enfermedades Mediante el Lavado de Manos, la especialista presentó un estudio realizado entre 200 chicos del Gran Buenos Aires menores de 12 años, donde se reveló que el 85% tenía materia fecal en sus manos. “Les realizamos un hisopado entre los dedos y debajo de las uñas a la salida del colegio, en paradas de colectivo y en zonas comerciales. Después hicimos un cultivo y encontramos que la gran mayoría tenía dos bacterias que sólo están presentes en la materia fecal: Escherichia coli y Enterococcus. Eso significa que el 85% de los niños no se están higienizando las manos adecuadamente”, le explicó Curtis a PERFIL.



—¿Qué riesgos representan estas bacterias para la salud?



—El Enterococcus puede producir desde infección urinaria hasta meningitis, y la Escherichia coli es la bacteria que causa diarrea infantil. Las manos sucias se convierten en una superautopista para transmitir enfermedades. La práctica de lavarse las manos reduce el riesgo de diarrea en un 47%, y de enfermedades respiratorias en un 23%. En la Argentina mueren unos 11 mil chicos menores de 5 años por año, el 13% de ellos debido a diarrea. Es decir que se podrían salvar al menos 1.430 vidas lavando las manos con jabón. También serviría para reducir el ausentismo escolar. En el estudio vimos que de cien madres argentinas, cincuenta tenían un hijo que había faltado por lo menos un día al año a la escuela por infecciones. Ese porcentaje se podría reducir a la mitad con el lavado de manos.



—El año pasado, durante la epidemia de gripe A, la gente se preocupó por lavarse seguido las manos, pero el hábito no se mantuvo...



—Lo mismo pasó en todo el mundo. Por temor a la gripe A, la gente empezó a lavarse las manos con jabón, pero no se convirtió en un hábito a largo plazo. El desafío es incorporar la práctica a los hábitos cotidianos. Para lograr esto hay que motivar a las personas. Hay muchas emociones que podemos usar. El asco es una emoción muy fuerte que desarrollamos para mantenernos limpios y saludables. Si las madres saben que su hijo tiene materia fecal en las manos van a sentir asco y tratarán de asegurarse de que se las laven correctamente (ver recuadro).



—¿Cuándo hay que lavarse las manos y qué áreas de la casa suelen ser las más contaminadas?



—Principalmente después de ir al baño, al estar en contacto con alimentos y luego de cambiarle el pañal a un bebé. En Inglaterra vimos que incluso teniendo las mejores instalaciones sanitarias, sólo el 43% de las madres se lavan las manos con jabón después de limpiarle la cola a su hijo. Con respecto al hogar, encontramos materia fecal en el 12% de las superficies, especialmente en las manijas de las puertas, las canillas, el control remoto y el teclado de la PC.



—¿Qué pasa en el transporte público?



—Es variable, depende de la temperatura y la humedad de cada ciudad. En Londres vimos que el 28% de los adultos tenía restos de materia fecal en sus manos. La gente que usa colectivo tiene las manos más contaminadas que quienes van en tren. Pero tampoco hay que entrar en pánico, es normal que haya bacterias en todos lados y que las superficies estén contaminadas. Sí debemos preocuparnos por mantener limpia la fuente real y más importante de infecciones: las manos.



Sigue



Dejar el inodoro en casa



“No te lleves el inodoro con vos” fue el claro mensaje de una exitosa campaña de salud que Val Curtis diseñó para promover el lavado de manos con jabón en los baños públicos de Londres. “Colocamos carteles electrónicos con diferentes mensajes y ese fue el que más funcionó”, explicó la experta, quien lidera la Alianza Público-Privada para el Lavado de las Manos con Jabón, un



movimiento mundial que reúne a una centena de instituciones, entre ellas la OMS y Unicef.



“Lograr que la gente se lave las manos con jabón es difícil en todas partes. Pero vimos que hay argumentos comunes que funcionan bien. Las personas se lavan las manos si sienten asco, si creen que así protegen a su hijo y para imitar la conducta de alguien de más estatus social”, explicó Curtis. De hecho, otro de los mensajes de la campaña preguntaba: ‘¿La persona que está a tu lado se está lavando las manos con jabón?’. La gente piensa que el otro lo está mirando y se refuerza la conducta”, concluyó.





sábado 14 de enero de 2012

Entrenamiento en medidas de higiene Aun el jabón y el aguas salvan vidas....

11 ENE 11

Programa de entrenamiento en medidas de higiene

Aún en 2011, el agua y el jabón salvan vidas

Tras 24 meses de un programa destinado a reducir las infecciones hospitalarias a través de medidas de higiene en unidades de cuidados intensivos se redujo el 54 por ciento las infecciones.



Agencia CyTA – Instituto Leilor

La implementación de un programa de entrenamiento en medidas de higiene dirigido a personal médico y de enfermería logró reducir el 54 por ciento la incidencia de infecciones del torrente sanguíneo asociadas con el empleo de catéter en unidades de cuidados intensivos. El estudio se realizó en 15 países en desarrollo, entre los que estaba incluido la Argentina. La revista científica Infection Control and Hospital Epidemiology publica los resultados.

Tras 24 meses de un programa destinado a reducir las infecciones hospitalarias a través de medidas de higiene en unidades de cuidados intensivos se redujo el 54 por ciento las infecciones del torrente sanguíneo asociadas al empleo de catéter así como también las tasas de mortalidad que surgen de ese tipo de infección en un 58 por ciento en las unidades de cuidado intensivo de los hospitales en los que se aplicó el programa.

Se trata de 86 unidades de cuidados intensivos ubicadas en la Argentina, Brasil, Colombia, la India, México, Perú, y otros 9 países en desarrollo. La Comunidad Científica Internacional para el Control de las Infecciones Hospitalarias (INICC, según sus siglas en inglés) estuvo al frente de este trabajo que logró reducir el 54 por ciento las infecciones hospitalarias del torrente sanguíneo asociadas al empleo de catéter vascular así como también las tasas de mortalidad asociadas a ese tipo de infección en un 58 por ciento. Los resultados del estudio fueron publicados en la edición de diciembre de 2010 de la revista científica Infection Control and Hospital Epidemiology (ICHE), revista oficial de la Sociedad Americana de Epidemiología Hospitalaria (SHEA).



INICC es una organización científica internacional de control de infecciones, sin fines de lucro, que actúa en países de Asia, Latinoamérica, África y Europa del Este. Su presidente, el médico e investigador argentino Víctor Rosenthal, señala que : “Las infecciones hospitalarias más comunes son las del torrente sanguíneo, la neumonía, la infección del tracto urinario y la infección de herida quirúrgica. Los factores de riesgo más





 frecuentes son la falta de higiene de manos, el empleo de insumos no estériles, y el uso de técnicas no asépticas durante los procedimientos. Por otra parte, hay factores de riesgo específicos relacionados con el propio uso del dispositivo necesario para el control y tratamiento del paciente. Ejemplos de ellos son los catéteres vasculares, las sondas vesicales y los respiradores mecánicos”, indicó a la Agencia CyTA el doctor Rosenthal que también se desempeña como consultor y editor de las normas de control de infecciones hospitalarias para la Organización Mundial de la Salud (OMS); y asesor de control de infecciones de los gobiernos y sociedades científicas de diversos países de Asia y Latinoamérica, entre los cuales se encuentra Hong Kong, Taiwán, India y China.

Infecciones de torrente sanguíneo

“Este programa apuntó al entrenamiento de médicos y personal de enfermería para que cumpliesen las normas de control de infecciones –basadas en evidencia científica- que se deben aplicar en el cuidado médico y de enfermería de los pacientes a fin de evitar las infecciones de torrente sanguíneo”, destacó Rosenthal. Y agregó: “No sólo se entrenaron a dichos profesionales de la salud, sino que durante ese proceso, médicos epidemiólogos y enfermeras en control de infecciones –que aplicaron el programa-evaluaban el modo en que la capacitación iba modificando sus hábitos de control de infecciones.”

Algunas de las normas de control de infecciones recomendadas son la higiene de manos antes de insertar los catéteres vasculares (ya se a con agua y jabón antiséptico o con alcohol gel sin agua), el uso de barrera máxima (bata estéril, guantes estériles, barbijo, gorra, y campo estéril que cubre al paciente) el empleo de gasa estéril o parche transparente estéril, la aplicación de antisépticos en el punto de inserción del catéter, el recambio de guías de administración cada 72-96 horas, usar discos impregnados con clorhexidina en el sitio de inserción, retirar los catéteres lo antes posible, usar sueros con sistema cerrado, entre otras medidas. “Este tipo de normas basadas en la evidencia científica protegen la salud del paciente ya que impiden que diversos microorganismos –bacterias de diverso tipo- entren en su organismo y generen infecciones, algunas de las cuales se pueden curar, pero que en el 40 por ciento de los casos son fatales. Especial cuidado se debe prestar en las unidades de cuidados intensivos y en los quirófanos dado que la mayoría de las infecciones hospitalarias se producen en esos lugares”, subrayó Rosenthal.

“Si bien logramos reducir el 54 por ciento las infecciones del torrente sanguíneo asociadas al empleo de catéter así como también las tasas de mortalidad asociadas a ese tipo de infección el 58 por ciento en las unidades de cuidado intensivo de los hospitales en los que se aplicó el programa de control de infecciones, queda mucho más por hacer”, subrayó Rosenthal. Y agregó: “Las tasas de infección disminuyeron en los hospitales en los que se implementó el estudio, pero es nuestro deseo poder seguir sumando mas hospitales y mas países, para así seguir salvando mas vidas en todo el mundo. En ese sentido pretendemos seguir incorporando este tipo de programas de control de infecciones hospitalarias en otros centros de salud de diversos países en vías de desarrollo. INICC tiene las puertas abiertas a todos los hospitales del mundo que quieran participar en los programas de control de infecciones hospitalarias.”

Asimismo el especialista enfatizó: “Me encantaría poder colaborar también con el gobierno de mi país, en el desarrollo de una legislación para medir en forma adecuada las tasas de infecciones hospitalarias, y en el desarrollo de un programa efectivo para reducir las mismas y su mortalidad asociada”.

Además de presidir la Comunidad Científica Internacional para el Control de las Infecciones Hospitalarias, y ser consultor y editor de las normas de control de infecciones hospitalarias para la Organización Mundial de la Salud, el doctor Víctor Rosenthal es asesor de control de infecciones de los gobiernos y sociedades científicas de diversos países de Asia y Latinoamérica, entre los cuales se encuentra Hong Kong, Taiwán, India y China.









La importancia de la higiene de las manos.

23 JUL 10

                                          
Una medida sencilla y fundamental

Menos del 50% de las personas se lavan las manos antes de comer

La falta de ese hábito propicia la diarrea y las infecciones respiratorias.



La Nación



Fabiola Czubaj

Lavarse las manos es la intervención más económica y con mayor impacto en la salud pública de la población. Una revisión de los siete estudios más importantes realizados en países pobres y ricos entre 2003 y 2010 confirmó que el uso de agua y jabón reduce un 23% el riesgo de adquirir infecciones respiratorias y un 47% el riesgo de diarrea infantil en los menores de 5 años.

"Esas son las dos principales causas de muerte en los chicos y nadie se está ocupando de luchar contra ellas. En la Argentina, cada año mueren 1430 chicos por enfermedad diarreica -señaló ayer la doctora Val Curtis, directora del Centro de Higiene de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de la Universidad de Londres-. Un 10% de los argentinos aún no tienen cloacas y un baño que evite la necesidad de estar en contacto con la materia fecal, que ingresa al ambiente y produce enfermedad."

Desde hace dos décadas, Curtis investiga con su equipo cuáles son las prácticas más comunes de lavado de manos de distintas poblaciones, y cómo lograr que grandes y chicos adopten una práctica rápida, sencilla y efectiva contra los gérmenes. De visita en nuestro país, la investigadora presentó los resultados de sus investigaciones durante el I Foro Argentino sobre la Prevención de Enfermedades Mediante el Lavado de Manos, organizado por Lifebuoy.

Por su parte, la doctora Silvina Ruvinsky, del Servicio de Epidemiología e Infectología del hospital Garrahan, señaló durante su presentación: "Vemos que el lavado de manos, que es algo que parece tan sencillo, no es tan fácil de llevar a la práctica".

Y así lo mostraron los resultados de un estudio que el equipo de Curtis realizó en nuestro país para conocer el estado de salud de las manos. Para eso, reunieron al azar a 100 mujeres con hijos de 4 a 12 años y 150 chicos en escuelas, locales de comida rápida, paradas de colectivo y zonas comerciales.

Un hisopado reveló que el 88% de los chicos tenía bacterias fecales en sus manos: un 85% de Enterococcus , un género resistente a los antibióticos y que produce desde infección urinaria, bacteremia o diverticulitis, hasta meningitis, y un 15% de Escherichia coli , que causa diarrea infantil.

En cinco ciudades del Reino Unido, por ejemplo, el 28% de 404 pasajeros en transportes públicos y centros comerciales tenía contaminación fecal en las manos.

"Esto demuestra que el problema existe en todos lados. El 97% de los hogares en el mundo tiene un jabón, pero evidentemente no se usa", dijo Curtis, que es epidemióloga y antropóloga. Ella integra un movimiento mundial con más de una centena de instituciones, incluidas la Organización Mundial de la Salud y Unicef, que promueve la prevención a través del lavado de las manos ( www.globalhandwashingday.org ).

Es que los estudios observacionales en más de diez países de distintas culturas muestran una tendencia, que también existe en nuestro país, según se comprobó mediante una encuesta: más del 90% dice que se lava las manos, pero menos del 50% lo hace realmente después de ir al baño y antes de comer (ver infografía).

"Además de la diarrea y las enfermedades respiratorias, lavarse las manos previene las infecciones de la piel, la conjuntivitis, las parasitosis intestinales y el resfrío, que son tan comunes en los chicos -dijo Ruvinsky-. Eso demanda 15 segundos con las manos bajo un chorro de agua y un poco de jabón por toda la superficie, la palma y el dorso, los pliegues, las bases de las uñas y los pulgares, que son las zonas que pasamos por alto."



domingo 11 de diciembre de 2011

Cuantos eventos adversos se podrian haber evitado si en el año 2005 se hubieran reflexionado sobre este tema tan arduo y estamos finalizando el 2011......

Perspectivas de Salud - La revista de la Organización Panamericana de la Salud

Volumen 10, Número 1, 2005

Una serie de errores


PRIMUN NON NOCERE- LO PRIMERO ES NO HACER DAÑO


Los profesionales de la salud debemos mejorar la salud de los pacientes, no empeorarla con nuestros errores.


Figura de el libro Bad Medcicina, vale la pena leerlo, es un estudio atropológioco de los comienzos de la medicina ...

viernes 11 de noviembre de 2011

Rodrigoaguirre Cuidarlavida Cienciamasconciencia


LE DOY GRACIAS A RODRIGO , POR SU VIDA. LE SEGARON LA VIDA DE UNA MANERA MUY INJUSTA... TENEMOS QUE LUCHAR EN SU RECUERDO PARA LOGRAR UN DIA DE REFLEXION DE LA PREVENCION ,CONTROL , CORRECCION DE LA MALPRAXIS MEDICA EN TODAS SUS DISCIPLINA EN POS DE CADA ACTO MEDICO , Y ASI SERA.
LA FRASE QUE ME VINO A LA MENTE ENSEGUIDA DE LO SUCEDIDO "CUIDAR LA VIDA" PORQUE ESO ES LO QUE LE SUCEDIO ,NO LE CUIDARON SU VIDA Y QUE NO VUELVA A SUCEDER. . TE QUIERO MUCHO HIJO MIO. MAMÁ

EL VALOR DE LOS VALORES LA VIDA ES LO QUE IMPORTA ,FUE UN SER HUMANO UNICO E IRREPETIBLE, NO UNA COSA ....

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miércoles 9 de noviembre de 2011

08 de noviembre de 2011           
                                      
                 Esta foto esta en un yate disfrutando del mar que era su pasión...


Hoy se cumple el primer año de la desapariciòn fisica del Dr Rúben Cesarco.
 Con solamente 64 años , ha dejado un profundo vacio, tantos conocimientos que tenia para transmitir a sus alumnos y tambien  como médico Psicosocial , medico internista, la ayuda que siempre brindo a sus pacientes, y demostro lo que el pregono toda su vida ...ayudando en los ultimos momentos de su vida , , siempre con la misma entereza , fue un gran ejemplo como persona y profesional. Siempre lo tendremos en nuestro corazón,y todos los que tuvimos que acudir a su ayuda, nos queda su sabiduria ,el siempre decia a la VIDA hay que encontrarle  un sentido, es una de las maneras de seguir adelante,  que  en las diferentes estaciones .nos esperan sufrimientos que nunca pensamos, un saludo afectuoso a su familia-- Que en Paz  descanse....


De: Rodrigoaguirre Cuidarlavida Cienciamasconciencia

14/06/1946----08/11/2010

martes 8 de noviembre de 2011

Errores médicos: el 44% es mortal,Traumatología, cirugía general, obstetricia y clínica médica son los servicios más litigados por los pacientes.

Errores médicos: el 44% es mortal



Traumatología, cirugía general, obstetricia y clínica médica son los servicios más litigados por los pacientes.
La Nación

Fabiola Czubaj


Errare humanum est . Sin embargo, en la medicina, como quizás en ninguna otra disciplina, un error puede producir daños que no siempre se pueden subsanar. Y es más grave aún cuando esa equivocación es injustificable.


Es el caso en nuestro país de las caídas de la cama del hospital, las quemaduras durante procedimientos quirúrgicos y las infecciones intrahospitalarias. Juntas representan los tres errores evitables más comunes que se cometen en los centros de salud, debido a una mala organización del trabajo cotidiano.


Y más grave aún es que casi el 44% de los errores médicos inexplicables en el diagnóstico o el tratamiento les causan la muerte a los pacientes.


Así lo revela un análisis de 800 reclamos judiciales, realizados por pacientes o familiares, contra sanatorios, clínicas y hospitales privados del país. Los que más cuestionaron la atención (73%) fueron pacientes del sistema de seguridad social. Los servicios más demandados son traumatología y ortopedia, cirugía general, obstetricia y clínica médica.


"La anestesiología está recién en el quinto lugar -indicó el abogado Rafael Acevedo, autor principal de la revisión y especialista en responsabilidad profesional médica-. Cuando se produce un error en el uso de la anestesia, el daño es tan grande que suele provocar una lesión neurológica grave o la muerte del paciente. En cambio, las consecuencias de los errores traumatológicos no suelen ser tan graves, pero sí vimos que son más comunes."


Existen casos en los que el error médico se puede justificar, como cuando la enfermedad o los antecedentes de salud del paciente producen una reacción a un tratamiento que el médico indicó luego de realizar los exámenes diagnósticos adecuados y de tomar las decisiones terapéuticas recomendadas para cada caso. "Si no agotó todos los pasos, posiblemente haya actuado con impericia o negligencia", explicó Acevedo, que presentó estos resultados el jueves pasado en una jornada organizada por la Asociación Mutual Argentina Salud y Responsabilidad Profesional.


En cuatro de cada 10 reclamos judiciales se comprobó que había existido una equivocación evitable o inexcusable en la atención que había brindado el médico o la institución. En el 43,7%, esos errores le causaron la muerte al paciente. En el 21% de los casos, no quedó secuela alguna.


La mayoría de los errores (43%) fueron durante el tratamiento, como las lesiones de las vías biliares o intestinales durante una cirugía mínimamente invasiva. Un porcentaje menor (27%) ocurrió en el diagnóstico, como al confundir una obstrucción intestinal con apendicitis aguda o una gastroenterocolitis con un tipo de diverticulitis. Tres de cada 10 equivocaciones no son responsabilidad de los médicos, sino de la institución, ya sea por fallas en la estructura (falta de barrales en las camas, inadecuado control de las infecciones, etcétera) o en la cantidad de enfermeros por paciente para brindar una buena atención.


"En general, son problemas en los que, si se actúa rápido, se podrían evitar o minimizar las consecuencias del daño -comentó Acevedo-. Pero las clínicas, los sanatorios y los hospitales deben aprender a evitar que esos errores se repitan. En general, observamos que suceden una y otra vez de igual forma; es un grupo muy reducido de profesionales de una institución que participa en el 90% de las quejas de los pacientes. Son los que no registran los actos médicos [en la historia clínica], no confeccionan el protocolo quirúrgico o no informan adecuadamente al paciente sobre qué es lo que tiene, qué se le realizará o qué es lo que debe hacer, entre otros problemas."


Según el lugar de atención, en las guardias se podría haber evitado el 70% de los errores, mientras que en los consultorios de atención ambulatoria era evitable la mitad de esas equivocaciones. En la internación de urgencia hubo más errores injustificados que en la internación programada (67% versus 46%).

LEAN ESTA FRASE, IMPORTANTE TODOS LOS CONCEPTOS.DE EMPRENDER EL LIDERAZGO DE UNA REAL REFORMA....



 





Nuestro compromiso es con la persona y los valores humanos. Esto nos lleva a hacer todos los esfuerzos     por combatir la falta de equidad y emprender en el liderazgo de una real reforma del sistema de salud que empieza por el cambio de las actitudes profesionales personales.


En nuestra opinión, sin este compromiso personal no hay cambio colectivo posible.”
-Dr.Rúben M. Cesarco.

Propuestas de la OMS para prevenir errores quirúrgicos

Propuestas de la OMS para prevenir errores quirúrgicos



Según la organización, 7 millones de pacientes sufren complicaciones después de una operación, de las cuales la mitad podría prevenirse.


PRIMUN NON NOCERE- LO PRIMERO ES NO HACER DAÑO.


Los profesionales de la salud debemos mejorar la salud de los pacientes, no empeorarla con nuestros errores.


Jano.es





Unas simples recomendaciones podrían evitar errores que ponen en peligro, generan discapacidad y causan la muerte cada año de millones de personas que se someten a una intervención quirúrgica, tanto en los países ricos como en los pobres, según señala la Organización Mundial de la Salud (OMS).



Por ello, ha anunciado su lista de control de seguridad quirúrgica. "Aún usando estimaciones conservadoras, 7 millones de pacientes sufren complicaciones después de una operación, de las cuales la mitad podría prevenirse", indica la OMS en un artículo publicado en "The Lancet".




Los países en vías de desarrollo tienen tasas de muerte de hasta el 10% por cirugías mayores y sólo la anestesia general causa la muerte de uno de cada 150 pacientes en África Subsahariana. Las infecciones y otras complicaciones también son una preocupación en los hospitales y las clínicas de todo el mundo, añade la OMS.




"Pese a que se han producido importantes mejoras en las últimas décadas, la calidad y seguridad de la atención quirúrgica ha sido preocupantemente variable en todas partes del mundo", declara el Dr. Atul Gawande, profesor de la Universidad de Harvard y cirujano que ayudó en el desarrollo del listado de revisión. La utilización de la lista en ocho lugares piloto en todo el mundo casi duplicó las probabilidades del paciente de recibir atención quirúrgica de la más alta calidad, con menos complicaciones y muertes, añade la organización.






A los médicos se les recuerdan ciertas preguntas que deben realizar y los riesgos a evitar en cada momento de la intervención, desde antes de la aplicación de la anestesia y el primer corte hasta que el paciente abandona el quirófano. Según recomienda la OMS, un coordinador debe encargarse de confirmar al equipo de cirugía que ha completado cada punto de la lista antes de pasar a la siguiente fase del procedimiento.






Cada año se realizan en el mundo alrededor de 234 millones de intervenciones de cirugía mayor, lo que equivale a operaciones a uno de cada 25 habitantes del mundo. La mayoría de las intervenciones tiene lugar en las naciones más ricas.


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Un trabajo de la Escuela de Salud Pública de Harvard

La Nación




Un trabajo de la Escuela de Salud Pública de Harvard


La OMS presentó una guía para hacer más seguras las cirugías


Asuman que la lista de verificación puede reducir las complicaciones a la mitad


NUEVA YORK.- La Organización Mundial de la Salud dio a conocer su primera lista de verificación para reducir complicaciones y muertes en el creciente número de operaciones quirúrgicas que se realizan en la actualidad en todo el mundo.


Son simples chequeos de seguridad que la organización sanitaria afirma que permitirán reducir las complicaciones a la mitad. Pretende mejorar las prácticas de seguridad en la anestesia, evitar infecciones y mejorar la comunicación entre los miembros de los equipos quirúrgicos.


Por ejemplo, una de las recomendaciones a los miembros del equipo quirúrgico, que durante la operación tienen sus caras enmascaradas, es que se identifiquen y digan su función, además de hacer preguntas sencillas como: "¿Todos estamos de acuerdo en que éste es el paciente X, que requiere una operación de hernia?".


Otras recomendaciones son marcar el sitio correcto de la incisión para evitar operar al paciente equivocado o realizar el procedimiento erróneo; dar un antibiótico dentro de los 60 minutos posteriores a la incisión para reducir infecciones; chequear si el paciente tiene alergia a los fármacos; insertar dos líneas endovenosas para las operaciones que producen una pérdida sustancial de sangre; contar esponjas y agujas para asegurarse de que no quedó ninguna dentro del organismo del paciente.
El doctor E. Patchen Dellinger, vicejefe de cirugía en la Universidad de Washington, que tomó parte en la investigación de la OMS, dijo que cuando se discuten las guías con personas que no son médicos, lo común es que pregunten: "¿Esto quiere decir que hasta ahora no hacían todo esto?".


Según la directora general de la OMS, Margaret Chan, "cada año ocurren siete millones de defunciones y discapacidades debido a complicaciones de la cirugía".
Las guías quirúrgicas surgieron de un instrumento similar preparado para reducir infecciones en los hospitales. Las guías de infecciones fueron desarrolladas por el doctor Peter J. Pronovost, de la Universidad Johns Hopkins, que copió la idea de la industria de la aviación, dijo el doctor Atul Gawande, de la Escuela de Salud Pública de Harvard.


La OMS les había pedido a Gawande y su equipo de Harvard que desarrollaran un método para reducir las muertes quirúrgicas.


La lista de verificación para la seguridad quirúrgica ya recibió el apoyo de 70 asociaciones profesionales, ministerios de salud y hospitales de 29 países de América, y de casi 250 organizaciones de salud de más de 40 países. Tres países -Gran Bretaña, Irlanda y Jordania- dijeron que van a exigir su uso en todos los hospitales, dijo Gawande.


Para desarrollar la lista de verificación, el equipo de Harvard hizo dos estudios con la OMS. Utilizando datos quirúrgicos de más de un cuarto de los 192 estados que integran la organización, los especialistas estimaron que anualmente se realizan 234 cirugías mayores en todo el mundo. De ellas, 172 millones, o sea, el 74%, se hace en los países más ricos, y 40 millones sólo en los Estados Unidos. El número de procedimientos quirúrgicos realizados en un año es casi el doble del número de nacimientos "y es probablemente un orden de magnitud más peligroso", escribió el grupo en un artículo que acaba de publicar The Lancet .


El equipo también realizó un estudio piloto con 3600 pacientes en ocho hospitales de países ricos y pobres para determinar si utilizar una lista de guías podría reducir los índices de complicaciones.


Datos de los primeros mil pacientes mostraron que esto incrementa la adherencia a las reglas de cuidado de los pacientes del 36 al 68%, y hasta el 100% en algunos hospitales. Se espera que los resultados finales estén listos para los próximos meses.


La lista de verificación para la seguridad quirúrgica divide las intervenciones quirúrgicas en tres etapas: antes de administrar la anestesia, antes del corte en la piel y antes de que el paciente salga de la sala de operaciones. La OMS recomienda que una sola persona, "el coordinador de la lista de verificación", se responsabilice de confirmar que cada miembro del equipo de cirugía haya cumplido con la tarea que le corresponde antes y después de la operación.


Llegar a crear una lista de controles funcional para cirugía exigió muchas revisiones, dijo Gawande. Y agregó: "Se pueden hacer malas guías y se pueden hacer buenas guías. Es muy fácil hacer una guía mala que la gente quiera tirar a la basura y que nadie use".


Por Lawrence Altman


De The New York Times








lunes 7 de noviembre de 2011

ENCUESTA SEGURIDAD EN CIRUGIA

21 NOV 11


Seguridad en cirugía


Los efectos de la lista de comprobación quirúrgica


Los autores exponen la implementación exitosa de la lista de comprobación quirúrgica en su ámbito de trabajo y las repercusiones en los integrantes del equipo quirúrgico.






Dres. Taylor B, Slater A, Reznick R


Surgeon 2010; 8(1): 1-4






La lista de comprobación de seguridad quirúrgica ha generado mucha discusión alrededor del mundo y, en alguna medida, ha desafiado la práctica quirúrgica habitual. La premisa fundamental de que un verdadero abordaje en equipo en la sala de operaciones, es más seguro y eficiente que la organización piramidal, ha ofendido a algunos y ha sido poco convincente para otros; se ha sostenido que los datos que apoyan el uso de las listas de control [1] han sido el producto de una “ciencia blanda”. Aquellos que han tenido dudas o problemas para implementar este nuevo cambio en la práctica han planteado repetidamente varias cuestiones:






1. ¿Cómo debería ser introducida la lista de comprobación en una instalación quirúrgica?






2. ¿Cómo puede el cirujano incorporarla en su ajustada agenda?






3. ¿Cómo se puede evitar la “refractariedad” o la “fatiga de la lista de comprobación”?






4. ¿Debería haber más de una lista en la sala de operaciones?






5. ¿Es la obligatoriedad de la lista de comprobación la mejor manera de introducirla en un hospital o en una jurisdicción más grande, como un estado de los Estados Unidos, una provincia de Canadá, o en todo un país?






6. ¿Es necesaria evidencia adicional de que la lista de comprobación mejora los resultados en el escenario particular del cirujano y cuáles de los 17-20 ítems son los más importantes para reducir las complicaciones?






7. ¿Es la guía y aceptación de la lista de comprobación sostenible en el tiempo o su significado y conformidad se deteriorarán?






8. ¿Ha tenido su incorporación un efecto sobre la satisfacción del equipo?






Como representantes de uno de los 8 sitios participantes en el estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los autores sienten que están en posición de emitir opiniones sobre estas cuestiones, habiendo tenido una experiencia de un año y medio instituyendo la lista de control de seguridad quirúrgica, a través de tres organizaciones hospitalarias académicas, que efectúan casi 25.000 operaciones por año.






Se debe enfatizar que el concepto de la lista de comprobación no es una novedad. Además de la analogía frecuentemente citada con las aerolíneas, el personal de enfermería, de hecho, ha estado usando las listas de control por décadas para asegurar una adecuada identificación de los pacientes, la preparación preoperatoria, y otras cuestiones similares. Las mejoras bien conocidas en la tasa de infecciones de las vías centrales, después de instituir una simple lista de comprobación para la inserción, han sido bien documentadas en el año 2006 [2,3].






A pesar de los datos publicados reportando una reducción en las complicaciones cuando se usa una lista de comprobación de seguridad quirúrgica [1], los profesionales independientes han sido, en ocasiones, reticentes para adoptar esta herramienta, quizás porque dicha adopción puede implicar que su práctica anterior era imperfecta. Por el otro lado, los autores reconocen que la interpretación de los datos debe ser abordada cuidadosamente; cualquier extrapolación de una reducción del 0,7% en la mortalidad y del 4% en la frecuencia de complicaciones, sobre 234 millones de operaciones realizadas anualmente alrededor del mundo es riesgosa; después de todo, se estarían asignando conclusiones a un conjunto de datos 30.000 veces mayor que el estudio realizado sobre un grupo heterogéneo de 8.000 pacientes! Sin embargo, los autores están confiados en concluir que, en la cohorte de altos ingresos (Seattle en EEUU, Toronto en Canadá, Londres en Inglaterra y Auckland en Nueva Zelanda), las tasas de complicaciones se redujeron, cuando se usó una lista de comprobación quirúrgica, y creen que esos resultados son generalizables.






Los autores de este trabajo postulan que hay muchas razones por las que su experiencia inicial con la lista de comprobación ha sido positiva. Primero, existía una presunción importante de que muchos errores por acción u omisión resultan de fallas en la comunicación [4] y, por lo tanto, la idea de miembros del equipo comunicándose más eficiente y respetuosamente pareció racional. Segundo, este proceso no fue conducido de arriba hacia abajo y tuvo una amplia aceptación por parte de los individuos en muchas profesiones relacionadas con el cuidado de la salud. Por ejemplo, en el hospital donde se desempeñan los autores, contaban con la ventaja de tener un grupo de enfermeras y cirujanos que habían estado experimentando previamente con este concepto [4] y cuyo entusiasmo era bien conocido por otros colegas en la sala de operaciones. Este grupo estaba convencido de que la atmósfera o cultura en sus quirófanos había mejorado y, consecuentemente, fueron capaces de comprometer e inspirar a otros. Los autores se referían a ellos como sus “campeones”. Tercero, los autores construyeron su propia lista de comprobación de seguridad quirúrgica, con modificaciones sobre la plantilla de la OMS apropiadas para su práctica. Cuarto, pasaron muchas horas entrenando, repasando y apoyando a los distintos equipos quirúrgicos, durante la introducción de la lista de control. Es importante señalar que este estímulo no fue punitivo, sino más bien un abordaje de colaboración para trabajar juntos en un proyecto. Igualmente importante fue el hecho de que uno de los autores visitara cada quirófano, todos los días, durante casi un mes, hasta sentir que el proceso se había vuelto más automático. Quinto, desde el comienzo, se registró el cumplimiento en el sistema electrónico de operaciones (ORSOS), por lo que los autores tuvieron tasas de cumplimiento en tiempo real y los quirófanos o los equipos quirúrgicos que necesitaban recordatorios específicos fueron señalizados. Sexto, se imprimió en los miembros del equipo que todos tenían una responsabilidad y que debían rendir cuentas por ser un integrante del equipo, y que se esperaba su participación; cada uno tenía que confirmar activamente ciertos aspectos de la lista, declarando así esa responsabilidad. Esas maniobras se diseñaron para crear verdaderos equipos en los que, usando términos financieros, la “pirámide jerárquica fue aplanada”. Otros puntos adicionales relacionados con la implantación en los quirófanos pueden ser hallados en el sitio en Internet del Canadian Patient Safety Institute [5].






Está claro que, para los cirujanos en particular, participar en todos los aspectos de la lista de control implica un cambio en sus tiempos que debe ser considerado. El cirujano que previamente llegaba para un caso programado a las 08:00 horas después que el paciente ya estaba anestesiado, ahora ve al paciente en el área preoperatoria para saludarlo y marcarle la incisión, retorna para la sesión informativa de la lista de control justo antes de las 08:00 hs y luego retorna nuevamente quizás 30-45 minutos más tarde para hacer la incisión, cuando un caso complejo fue precedido por una preparación anestésica extensa, con colocación de una vía arterial, otra para la presión venosa central y la inserción epidural (En algunos hospitales, por supuesto, esas maniobras pueden ser realizadas fuera de la sala de operaciones). Este tipo de proceso requiere preparación por parte del cirujano que debe llenar esos períodos de tiempo con una variedad de actividades útiles.






Como con cualquier lista de control, el equipo debe estar en guardia contra la “mecanización”, es decir, una rutina en la que varios elementos de la lista son reconocidos pero no realmente considerados cuidadosamente. Los autores comparan esto con las recorridas de sala en la mañana; algunas son muy superficiales, en las que realmente no se investiga el problema del paciente cuidadosamente y otras son verdaderamente “buscadoras de averías” en cada paciente. En ambas instancias, las recorridas y las listas de comprobación, la meticulosa mente quirúrgica está bien entrenada para evitar la trampa de la no atención al detalle.






Se le ha preguntado frecuentemente a los autores si la misma lista de control debería ser usada para transplantes cardíacos y para procedimientos de cataratas bajo anestesia local. Aunque en la institución en donde trabajan usan la misma lista de control para ambos procedimientos, la pregunta subraya un punto importante: no es tanto la composición exacta del documento el elemento crítico, como lo es la comunicación y la conversación que ocurre entre los miembros del equipo, para crear una cultura saludable. Dado que cada hospital es alentado para “hacerlo a su manera”, puede ser bastante razonable que tengan dos diferentes listas de comprobación (con elementos comunes), que podrían ser empleadas en situaciones diferentes.






En los hospitales públicos, fue inevitable que las distintas jurisdicciones consideraran que era su misión el promulgar una estrategia simple de mejora, como lo es una lista de comprobación quirúrgica. Mientras que el objetivo final puede ser claro, el sostenimiento de este proceso es más confiable si los proveedores de cuidados médicos lo abrazan porque creen en él y no porque le dijeron que lo hicieran, especialmente si esos proveedores de atención médica son cirujanos independientes o anestesiólogos. El uso de listas de comprobación podrá ser asignado por mandato en el futuro, ya sea para un hospital específico o para la adopción de la lista de comprobación como un estándar para la acreditación. Los autores creen que los mayores conductores para un cambio en la práctica serán las expectativas de los pacientes, apoyadas por un cuerpo de evidencia científica confirmatoria. Actualmente, varias jurisdicciones tienen planes para promulgar la introducción de las listas de comprobación como una expansión del tradicional “tiempo de descanso”; el estado de Washington en EEUU [6], la provincia de Ontario en Canadá [7], el Sistema Nacional de Salud en Inglaterra [8] y Ministerio de Salud en Jordania [9], tienen ya o tendrán en un futuro muy cercano, reportes obligatorios de la introducción de las listas de comprobación. Quizás el cirujano o el anestesiólogo intransigentes, que son reacios a adoptar esta herramienta, serán convencidos sólo cuando los abogados comiencen a preguntar durante el análisis de pruebas, en una acción legal por una complicación inesperada, si “¿la lista de comprobación fue usada en esta operación?”.






Ha circulado mucha charla alrededor del seguimiento continuo de todos los resultados en los pacientes, especialmente las complicaciones quirúrgicas, como fue realizado en un estudio de la OMS. Algunos médicos han sugerido que necesitan más evidencia en su lugar de trabajo antes de poder adoptar entusiastamente la lista de comprobación. Debería señalarse que el costo para recolectar datos sobre aproximadamente 1.000 casos con los que el hospital de los autores contribuyó al estudio, fue aproximadamente de 60.000 dólares canadienses. El costo del seguimiento de todos los pacientes, de una manera similar, podría ser prohibitivo. Por lo tanto, la mayoría de los centros han elegido intentar el control de los indicadores de proceso que se sabe que causan complicaciones, especialmente si ese control no es costoso. Tomemos, por ejemplo, el tema de la infección del sitio quirúrgico (ISS). La vigilancia meticulosa de una herida requiere múltiples visitas del personal de enfermería, cultivo de la misma y recolección de datos. En lugar de seguir objetivamente a cada paciente postoperatoriamente para controlar el desarrollo de una infección, puede ser más costo-beneficioso intentar el control de los indicadores potenciales conocidos del proceso, especialmente el corte de vello en lugar del rasurado, la administración apropiada de los antibióticos correctos y el mantenimiento de la normotermia y la normoglucemia [10]. Los autores consideran que, si una operación es realizada con una técnica aséptica y atraumática aceptable y que esos cuatro factores son respetados, la incidencia de ISS será minimizada. Se puede considerar la conducta de la lista de comprobación de la misma manera. Para aquellos que desean ajustarla a un número más pequeño de elementos, los autores les responden lo siguiente: a) cada hospital puede decidir como abordar el tema; b) de todos modos, todo es conversable y c) aún la lista de comprobación más larga toma sólo 2 minutos para realizarse.






La aseveración de que los resultados positivos observados con el uso de las listas de comprobación puede deberse a un efecto Hawthorne, parece ser una obviedad [11]. Esta herramienta perioperatoria está diseñada para cubrir detalles y evitar errores por omisión y comisión; si se está siendo observado, la atención hacia los detalles será naturalmente meticulosa. Un mecanismo para una evaluación adicional sobre la potencial existencia de un efecto Hawthorne podría ser una evaluación rigurosa y el reporte del cumplimiento. Sin embargo, después de meses o de años, si los efectos positivos fueron debidos a un efecto Hawthorne, se podría esperar un decaimiento en los resultados positivos, a menos que haya tenido lugar un cambio en la cultura, en donde la nueva herramienta se hubiera convertido en parte de la operación, tanto como el bisturí que corta la piel. Los autores cuentan con algunos datos confirmatorios de que ese cambio cultural puede ocurrir y que, de hecho, ocurre. Han examinado este tema mediante cuestionarios administrados al personal de la sala de operaciones, 18 meses después de la introducción de la lista de comprobación. Se les preguntó a los cirujanos, anestesistas y personal de enfermería su opinión sobre el efecto de la lista de comprobación en la práctica quirúrgica y sus respuestas concordaron en su mayor parte, en que las mismas fueron convenientes y tomaron poco tiempo, en que si ellos mismos iban a ser operados preferían que se usaran las listas de control y en que habían ocurrido mejoras en la cultura de equipo. No obstante, de manera no sorprendente, fue el personal de enfermería el más empático sobre las mejoras, probablemente porque habían sido claramente privados de derecho anteriormente, muchos sentían como si habían quedado reducidos a hacer mandados al antojo del cirujano o del anestesiólogo ... ahora eran miembros completos del equipo.






Otra vara para medir una aceptación es la medición de la satisfacción del empleado o la encuesta de opinión [12]. Esas métricas se obtienen formal y objetivamente cada 3 años en el medio ambiente de los autores y la diferencia en los resultados entre 2006 y 2009 es significativa (Fig. 1). Los mayores factores que pueden explicar esa mejora impactante en ese período de 3 años, fueron la ejecución del, así llamado, “Proyecto de transformación de la sala de operaciones” y la introducción de la lista de comprobación de seguridad quirúrgica. El proyecto de transformación incluyó la atención a un número de mejoras en la eficiencia perioperatoria y la articulación de un “estatuto de equipo”, un código de conducta perioperatoria que fue preparado por un gran número de representantes de enfermería, cirugía y anestesiología. Sin embargo, la intervención diaria más evidente fue la introducción de la lista de control quirúrgico y los miembros de las distintas especialidades, en particular de enfermería, sintieron que la consecuente constitución de un equipo y el aumento de la cultura de equipo fueron palpables, como se vio en los resultados del cuestionario sobre la lista de comprobación.


FIGU La lista de comprobación de seguridad quirúrgica ha generado mucha discusión alrededor del mundo y, en alguna medida, ha desafiado la práctica quirúrgica habitual. La premisa fundamental de que un verdadero abordaje en equipo en la sala de operaciones, es más seguro y eficiente que la organización piramidal, ha ofendido a algunos y ha sido poco convincente para otros; se ha sostenido que los datos que apoyan el uso de las listas de control [1] han sido el producto de una “ciencia blanda”. Aquellos que han tenido dudas o problemas para implementar este nuevo cambio en la práctica han planteado repetidamente varias cuestiones:






1. ¿Cómo debería ser introducida la lista de comprobación en una instalación quirúrgica?






2. ¿Cómo puede el cirujano incorporarla en su ajustada agenda?






3. ¿Cómo se puede evitar la “refractariedad” o la “fatiga de la lista de comprobación”?






4. ¿Debería haber más de una lista en la sala de operaciones?






5. ¿Es la obligatoriedad de la lista de comprobación la mejor manera de introducirla en un hospital o en una jurisdicción más grande, como un estado de los Estados Unidos, una provincia de Canadá, o en todo un país?






6. ¿Es necesaria evidencia adicional de que la lista de comprobación mejora los resultados en el escenario particular del cirujano y cuáles de los 17-20 ítems son los más importantes para reducir las complicaciones?






7. ¿Es la guía y aceptación de la lista de comprobación sostenible en el tiempo o su significado y conformidad se deteriorarán?






8. ¿Ha tenido su incorporación un efecto sobre la satisfacción del equipo?






Como representantes de uno de los 8 sitios participantes en el estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los autores sienten que están en posición de emitir opiniones sobre estas cuestiones, habiendo tenido una experiencia de un año y medio instituyendo la lista de control de seguridad quirúrgica, a través de tres organizaciones hospitalarias académicas, que efectúan casi 25.000 operaciones por año.






Se debe enfatizar que el concepto de la lista de comprobación no es una novedad. Además de la analogía frecuentemente citada con las aerolíneas, el personal de enfermería, de hecho, ha estado usando las listas de control por décadas para asegurar una adecuada identificación de los pacientes, la preparación preoperatoria, y otras cuestiones similares. Las mejoras bien conocidas en la tasa de infecciones de las vías centrales, después de instituir una simple lista de comprobación para la inserción, han sido bien documentadas en el año 2006 [2,3].






A pesar de los datos publicados reportando una reducción en las complicaciones cuando se usa una lista de comprobación de seguridad quirúrgica [1], los profesionales independientes han sido, en ocasiones, reticentes para adoptar esta herramienta, quizás porque dicha adopción puede implicar que su práctica anterior era imperfecta. Por el otro lado, los autores reconocen que la interpretación de los datos debe ser abordada cuidadosamente; cualquier extrapolación de una reducción del 0,7% en la mortalidad y del 4% en la frecuencia de complicaciones, sobre 234 millones de operaciones realizadas anualmente alrededor del mundo es riesgosa; después de todo, se estarían asignando conclusiones a un conjunto de datos 30.000 veces mayor que el estudio realizado sobre un grupo heterogéneo de 8.000 pacientes! Sin embargo, los autores están confiados en concluir que, en la cohorte de altos ingresos (Seattle en EEUU, Toronto en Canadá, Londres en Inglaterra y Auckland en Nueva Zelanda), las tasas de complicaciones se redujeron, cuando se usó una lista de comprobación quirúrgica, y creen que esos resultados son generalizables.




Los autores de este trabajo postulan que hay muchas razones por las que su experiencia inicial con la lista de comprobación ha sido positiva. Primero, existía una presunción importante de que muchos errores por acción u omisión resultan de fallas en la comunicación [4] y, por lo tanto, la idea de miembros del equipo comunicándose más eficiente y respetuosamente pareció racional. Segundo, este proceso no fue conducido de arriba hacia abajo y tuvo una amplia aceptación por parte de los individuos en muchas profesiones relacionadas con el cuidado de la salud. Por ejemplo, en el hospital donde se desempeñan los autores, contaban con la ventaja de tener un grupo de enfermeras y cirujanos que habían estado experimentando previamente con este concepto [4] y cuyo entusiasmo era bien conocido por otros colegas en la sala de operaciones. Este grupo estaba convencido de que la atmósfera o cultura en sus quirófanos había mejorado y, consecuentemente, fueron capaces de comprometer e inspirar a otros. Los autores se referían a ellos como sus “campeones”. Tercero, los autores construyeron su propia lista de comprobación de seguridad quirúrgica, con modificaciones sobre la plantilla de la OMS apropiadas para su práctica. Cuarto, pasaron muchas horas entrenando, repasando y apoyando a los distintos equipos quirúrgicos, durante la introducción de la lista de control. Es importante señalar que este estímulo no fue punitivo, sino más bien un abordaje de colaboración para trabajar juntos en un proyecto. Igualmente importante fue el hecho de que uno de los autores visitara cada quirófano, todos los días, durante casi un mes, hasta sentir que el proceso se había vuelto más automático. Quinto, desde el comienzo, se registró el cumplimiento en el sistema electrónico de operaciones (ORSOS), por lo que los autores tuvieron tasas de cumplimiento en tiempo real y los quirófanos o los equipos quirúrgicos que necesitaban recordatorios específicos fueron señalizados. Sexto, se imprimió en los miembros del equipo que todos tenían una responsabilidad y que debían rendir cuentas por ser un integrante del equipo, y que se esperaba su participación; cada uno tenía que confirmar activamente ciertos aspectos de la lista, declarando así esa responsabilidad. Esas maniobras se diseñaron para crear verdaderos equipos en los que, usando términos financieros, la “pirámide jerárquica fue aplanada”. Otros puntos adicionales relacionados con la implantación en los quirófanos pueden ser hallados en el sitio en Internet del Canadian Patient Safety Institute [5].



Está claro que, para los cirujanos en particular, participar en todos los aspectos de la lista de control implica un cambio en sus tiempos que debe ser considerado. El cirujano que previamente llegaba para un caso programado a las 08:00 horas después que el paciente ya estaba anestesiado, ahora ve al paciente en el área preoperatoria para saludarlo y marcarle la incisión, retorna para la sesión informativa de la lista de control justo antes de las 08:00 hs y luego retorna nuevamente quizás 30-45 minutos más tarde para hacer la incisión, cuando un caso complejo fue precedido por una preparación anestésica extensa, con colocación de una vía arterial, otra para la presión venosa central y la inserción epidural (En algunos hospitales, por supuesto, esas maniobras pueden ser realizadas fuera de la sala de operaciones). Este tipo de proceso requiere preparación por parte del cirujano que debe llenar esos períodos de tiempo con una variedad de actividades útiles.



Como con cualquier lista de control, el equipo debe estar en guardia contra la “mecanización”, es decir, una rutina en la que varios elementos de la lista son reconocidos pero no realmente considerados cuidadosamente. Los autores comparan esto con las recorridas de sala en la mañana; algunas son muy superficiales, en las que realmente no se investiga el problema del paciente cuidadosamente y otras son verdaderamente “buscadoras de averías” en cada paciente. En ambas instancias, las recorridas y las listas de comprobación, la meticulosa mente quirúrgica está bien entrenada para evitar la trampa de la no atención al detalle.



Se le ha preguntado frecuentemente a los autores si la misma lista de control debería ser usada para transplantes cardíacos y para procedimientos de cataratas bajo anestesia local. Aunque en la institución en donde trabajan usan la misma lista de control para ambos procedimientos, la pregunta subraya un punto importante: no es tanto la composición exacta del documento el elemento crítico, como lo es la comunicación y la conversación que ocurre entre los miembros del equipo, para crear una cultura saludable. Dado que cada hospital es alentado para “hacerlo a su manera”, puede ser bastante razonable que tengan dos diferentes listas de comprobación (con elementos comunes), que podrían ser empleadas en situaciones diferentes.



En los hospitales públicos, fue inevitable que las distintas jurisdicciones consideraran que era su misión el promulgar una estrategia simple de mejora, como lo es una lista de comprobación quirúrgica. Mientras que el objetivo final puede ser claro, el sostenimiento de este proceso es más confiable si los proveedores de cuidados médicos lo abrazan porque creen en él y no porque le dijeron que lo hicieran, especialmente si esos proveedores de atención médica son cirujanos independientes o anestesiólogos. El uso de listas de comprobación podrá ser asignado por mandato en el futuro, ya sea para un hospital específico o para la adopción de la lista de comprobación como un estándar para la acreditación. Los autores creen que los mayores conductores para un cambio en la práctica serán las expectativas de los pacientes, apoyadas por un cuerpo de evidencia científica confirmatoria. Actualmente, varias jurisdicciones tienen planes para promulgar la introducción de las listas de comprobación como una expansión del tradicional “tiempo de descanso”; el estado de Washington en EEUU [6], la provincia de Ontario en Canadá [7], el Sistema Nacional de Salud en Inglaterra [8] y Ministerio de Salud en Jordania [9], tienen ya o tendrán en un futuro muy cercano, reportes obligatorios de la introducción de las listas de comprobación. Quizás el cirujano o el anestesiólogo intransigentes, que son reacios a adoptar esta herramienta, serán convencidos sólo cuando los abogados comiencen a preguntar durante el análisis de pruebas, en una acción legal por una complicación inesperada, si “¿la lista de comprobación fue usada en esta operación?”.



Ha circulado mucha charla alrededor del seguimiento continuo de todos los resultados en los pacientes, especialmente las complicaciones quirúrgicas, como fue realizado en un estudio de la OMS. Algunos médicos han sugerido que necesitan más evidencia en su lugar de trabajo antes de poder adoptar entusiastamente la lista de comprobación. Debería señalarse que el costo para recolectar datos sobre aproximadamente 1.000 casos con los que el hospital de los autores contribuyó al estudio, fue aproximadamente de 60.000 dólares canadienses. El costo del seguimiento de todos los pacientes, de una manera similar, podría ser prohibitivo. Por lo tanto, la mayoría de los centros han elegido intentar el control de los indicadores de proceso que se sabe que causan complicaciones, especialmente si ese control no es costoso. Tomemos, por ejemplo, el tema de la infección del sitio quirúrgico (ISS). La vigilancia meticulosa de una herida requiere múltiples visitas del personal de enfermería, cultivo de la misma y recolección de datos. En lugar de seguir objetivamente a cada paciente postoperatoriamente para controlar el desarrollo de una infección, puede ser más costo-beneficioso intentar el control de los indicadores potenciales conocidos del proceso, especialmente el corte de vello en lugar del rasurado, la administración apropiada de los antibióticos correctos y el mantenimiento de la normotermia y la normoglucemia [10]. Los autores consideran que, si una operación es realizada con una técnica aséptica y atraumática aceptable y que esos cuatro factores son respetados, la incidencia de ISS será minimizada. Se puede considerar la conducta de la lista de comprobación de la misma manera. Para aquellos que desean ajustarla a un número más pequeño de elementos, los autores les responden lo siguiente: a) cada hospital puede decidir como abordar el tema; b) de todos modos, todo es conversable y c) aún la lista de comprobación más larga toma sólo 2 minutos para realizarse.



La aseveración de que los resultados positivos observados con el uso de las listas de comprobación puede deberse a un efecto Hawthorne, parece ser una obviedad [11]. Esta herramienta perioperatoria está diseñada para cubrir detalles y evitar errores por omisión y comisión; si se está siendo observado, la atención hacia los detalles será naturalmente meticulosa. Un mecanismo para una evaluación adicional sobre la potencial existencia de un efecto Hawthorne podría ser una evaluación rigurosa y el reporte del cumplimiento. Sin embargo, después de meses o de años, si los efectos positivos fueron debidos a un efecto Hawthorne, se podría esperar un decaimiento en los resultados positivos, a menos que haya tenido lugar un cambio en la cultura, en donde la nueva herramienta se hubiera convertido en parte de la operación, tanto como el bisturí que corta la piel. Los autores cuentan con algunos datos confirmatorios de que ese cambio cultural puede ocurrir y que, de hecho, ocurre. Han examinado este tema mediante cuestionarios administrados al personal de la sala de operaciones, 18 meses después de la introducción de la lista de comprobación. Se les preguntó a los cirujanos, anestesistas y personal de enfermería su opinión sobre el efecto de la lista de comprobación en la práctica quirúrgica y sus respuestas concordaron en su mayor parte, en que las mismas fueron convenientes y tomaron poco tiempo, en que si ellos mismos iban a ser operados preferían que se usaran las listas de control y en que habían ocurrido mejoras en la cultura de equipo. No obstante, de manera no sorprendente, fue el personal de enfermería el más empático sobre las mejoras, probablemente porque habían sido claramente privados de derecho anteriormente, muchos sentían como si habían quedado reducidos a hacer mandados al antojo del cirujano o del anestesiólogo ... ahora eran miembros completos del equipo.



Otra vara para medir una aceptación es la medición de la satisfacción del empleado o la encuesta de opinión [12]. Esas métricas se obtienen formal y objetivamente cada 3 años en el medio ambiente de los autores y la diferencia en los resultados entre 2006 y 2009 es significativa (Fig. 1). Los mayores factores que pueden explicar esa mejora impactante en ese período de 3 años, fueron la ejecución del, así llamado, “Proyecto de transformación de la sala de operaciones” y la introducción de la lista de comprobación de seguridad quirúrgica. El proyecto de transformación incluyó la atención a un número de mejoras en la eficiencia perioperatoria y la articulación de un “estatuto de equipo”, un código de conducta perioperatoria que fue preparado por un gran número de representantes de enfermería, cirugía y anestesiología. Sin embargo, la intervención diaria más evidente fue la introducción de la lista de control quirúrgico y los miembros de las distintas especialidades, en particular de enfermería, sintieron que la consecuente constitución de un equipo y el aumento de la cultura de equipo fueron palpables, como se vio en los resultados del cuestionario sobre la lista de comprobación.

F

RA 1: resultados de los 6 elementos más importantes de la encuesta 2006 & 2009





En resumen, el éxito de cualquier cambio nuevo en una práctica. depende de un número de factores. El escenario ideal para el cambio involucra un claro reconocimiento del problema, evidencia de que la intervención es efectiva, bajo costo, factibilidad y ausencia de disrupción. Las claves para un cambio exitoso son guía y liderazgo apasionado y ejecución por un equipo comprometido. La lista de comprobación de seguridad quirúrgica ha demostrado todas esas características y, en la opinión de los autores, ha sido efectiva para promover un abordaje en equipo en sus quirófanos. Si los equipos persisten con su implementación, un lugar de trabajo más positivo y efectivo y el desarrollo de una fuerte cultura de equipo serán los resultados y los pacientes serán los reales beneficiarios.





Bibliografía



1. Haynes AB, Weiser TG, Berry WR, Lipsitz SR, Breizat AS, Dellinger EP, et al. for the Safe Surgery Saves Lives Study Group. A surgical safety checklist to reduce morbidity and mortality in a global population. N Engl J Med January 29, 2009; 360(5):491–9.

2. Berenholtz SM, Pronovost PJ, Lipsett PA, Hobson D, Earsing, Farley JE, et al. Eliminating catheter-related bloodstream infections in the intensive care unit. Crit Care Med 2004;32(10): 2014–20.

3. Pronovost P, Needham D, Berenholtz S, Sinopoli D, Chu H, Cosgrove S, et al. An intervention to decrease catheter-related bloodstream Nurses, and Anesthesiologists to Reduce Failures in Communication. infections in the ICU. N Engl J Med December 28, 2006;355(26):2725–32.

4. Lingard L, Regehr G, Orser B, Reznick R, Baker GR, Doran D, et al. Evaluation of a preoperative checklist and team briefing among surgeons, nurses, and anesthesiologists to reduce failures in communication. Arch Surg 2008;143(1):12–7.

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10. Andrea Kurz, Sessler Daniel I, Rainer Lenhardt for The Study of Wound Infection and, for Temperature Group. Perioperative normothermia to reduce the incidence of surgical-wound infection and shorten hospitalization. N Engl J Med May 19, 1996;334(19):1209–16.

11. Vijayasekar C, Steele RJC. The World Health Organization’s surgical safety checklist. The Surgeon October 2009;1:260–2.

12. NRC + Picker Canada Employee Opinion Survey of University Health Network 2006 and 2009.